Me llamo Gloria Román y soy actriz. Nací en Cartagena en 1991, me gusta pensar que entre almendros y algarrobos.
En mi infancia bebí cuentos, hilos, dibujos y vírgenes de flores. Mi familia es numerosa en mujeres y mi tribu de amigas es abundante. Con ellas he crecido a base de risas, susurros y sabiduría femenina.
Ahora me subo en furgoneta para ir de bolo, pero entonces lo hacía para ir al mercadillo con mi abuelo, que ponía guapas a todas las vecinas. En la intimidad digo que soy de origen fenicio.
Y así, algo nómada, fui adoptada en los primeros meses de mi edad adulta por València. Allí estudié primero Comunicación Audiovisual y después Arte Dramático. Mi mejor amiga me enseñó las primeras palabras en valenciano: «Bona nit cresol, que la llum s’apaga». Ya forman parte del día a día.
Nada me hace tan feliz como desplazarme, deseo estar abierta a la vida sin resistencias. Mi trabajo, que considero un privilegio al que hay que entregarse, es un increíble viaje que aprende de mis vivencias tanto como me enseña otras que ni imaginaba posibles. Lo experimento con agradecimiento.